jueves, 2 de febrero de 2017

Surgimiento del periodismo digital.

En las dos últimas décadas, hemos asistido a una nueva forma de periodismo, que denominamos periodismo digital y que Ramón Salaverría (2001)2 define como "la especialidad del periodismo que emplea el ciberespacio para investigar, producir y, sobre todo, difundir contenidos periodísticos". (Salaverría, 2001: 323). Este nuevo perfil de la prensa se define porque el soporte informativo son las nuevas tecnologías de la comunicación en toda su extensión. Internet y todas las posibilidades comunicativas que lo define, y la telefonía móvil de última generación, han permitido que la información llegue a los usuarios de manera rápida, eficaz y deslocalizada.

 Además, el periodismo digital rompe con las formas de consumo mediático imperantes hasta el momento. Couldry (2003) señala que este nuevo periodismo da lugar a “nuevas formas de consumo de los medios de comunicación, nuevas infraestructuras de producción y distribución” (Couldry, 2003:39-54). De esta manera, podemos decir que la era Internet ha supuesto una auténtica revolución de los sistemas de producción y difusión de la información, y se plantea como un instrumento que beneficia a todas las forma de periodismo. 

De la misma manera, este nuevo sistema permite que los ciudadanos participen de forma activa en el proceso de información. Así, Coleman (2005) atribuye a este periodismo la facultad de abrir oportunidades sin precedentes para “una participación más inclusiva pública en la deliberación de las cuestiones políticas” (Coleman, 2005: 177-198). La red se define por su capacidad de comunicación instantánea y democrática. Está abierta a todos los ciudadanos que tengan a su alcance la conexión y los mecanismos para acceder y los mensajes, a través de ella, fluyen de forma inmediata y sin espacio limitado. De esta forma, Croteu (2006) asegura que Internet se caracteriza porque es capaz de permitir a todos los usuarios convertirse en productor y distribuidor de contenidos a nivel mundial, al mismo tiempo que los capacita para ser los receptores de multitud de mensajes. En este sentido, el periodismo digital se auspicia al abrigo del concepto de “Cultura participativa” acuñado por Jenkins (2006), en el que informador e informado intercambian conocimientos.

Así, podemos hablar de un periodismo público, como destaca Rosen (2000), destinado a las personas como ciudadanos y no como espectadores o lectores, que se confunden en una masa indiferenciada. Ahora el periodismo se convierte en una actividad compartida, en la que el intercambio continuo de información entre profesional y receptor hace que la noticia se enriquezca. Los medios digitales “son populares porque abrazan la interactividad y dan a los lectores sentido de participación” (Briggs, 2007:69-72).

Estamos ante un nuevo sistema de comunicación masiva que basa su razón de ser en la propia democracia participativa. Un sistema que necesita, como menciona Glasser (2000), un uso de la información a partir de la responsabilidad social, para no dar por buenos contenidos que carecen de veracidad. Precisamente, esto es lo que hace que los profesionales recelen de los contenidos que aparecen en la red. En este entorno, el papel del periodista digital se muestra confuso y muchos profesionales denuncian que, en realidad, la mayoría de estos contenidos están elaborados por personas ajenas a la profesión. Así, Joyce (2007) teme que la noticia quede “en manos de ciudadanos comunes y de periodistas, por lo general no remunerados, en el lugar de los periodistas profesionales”.

Paradógicamente, las tecnologías permiten al profesional de la comunicación la posibilidad de hacer “mejor periodismo” (Briggs, 2007: 51), ya que la red se ha revelado como una fuente inagotable de información para los periodistas. Así, Silvia Cobo (2012) asegura que Internet “se ha convertido en una herramienta indispensable para cualquier periodista, trabaje en un medio o en un gabinete de comunicación.” 3 Además, la red se presenta como un medio que integra y supera a todos los demás y genera nuevas capacidades expresivas a partir de intercalar productos multimedia, interactivos e hipertextuales. (Salaverría, 2008: 20) 4 En este contexto, el periodismo ha ido incorporando en sus rutinas de producción a los formatos propuestos por la red. Sin duda, es este entorno tecnológico el que está redefiniendo el perfil y las habilidades de los periodistas, que debe adaptarse a las nuevas formas de concebir, contrastar y difundir la información. Briggs dice que los periodistas deben estar dispuestos a enfrentarse a este cambio, que es inevitable. (Briggs, 2007: 15-16).

Por esta razón, los medios informativos offline, según Gómez-Escalonilla, abren sus websites para ofrecer información en línea. (Gómez-Escalonilla: 2012) 5 . Al mismo tiempo, la red incorpora entre sus contenidos a la información periodística que se dirige a un público diverso que domina la búsqueda y la selección de las noticias.

A partir de estas definiciones, podemos decir que existen dos tipos de periodismo digital: aquel que se limita a trasladar el contenido de los medios tradicionales impresos o audiovisuales a la red; y el que rompe con la comunicación lineal y unidireccional propia del periodismo offline. Este último tiene una serie de características propias e implica cambios fundamentales en las rutinas de producción y difusión de la información. 



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